El sol luciendo esplendente;
de gualda pintado el cielo;
horizonte ilimitado,
por verdes mares envuelto;
en la montaña las brumas
festones de oro prendiendo;
con la espuma de las olas
de nieve bordado el suelo;
rastros de nácar luciente
en las playas y en el puerto;
tendidos por leve brisa
de las barquillas los lienzos;
y apoyada en la colina,
reina de floresta siendo,
blanca, y humilde, y aislada,
casa, nido, choza o techo,
algo que preste calor
cuando se lleguen los cierzos;
algo que recoja el alma
en un tranquilo silencio;
algo que guarde la vida
y que defienda los muertos;
albergue sencillo y puro,
donde el azul de los cielos
pueda verse; donde more
la paz con dulce misterio;
donde la blanca espiral
del humo vaya subiendo,
y se lleve las pasiones,
que humo son del pensamiento...
¡Oh qué feliz existencia,
si de tal modo cumpliendo
fuera sus horas terrenas!
¡Cuanta dicha en todo esto,
si, al traer los ideales
de la práctica al terreno
no se viera lo imposible
que es soñar y estar despierto!
Álbum poético: Colección de composiciones inéditas de los más notables escritores de España…Barcelona: Establecimiento Editorial de Ramón Molinas, 1885, p. 92.
El Orden, Orihuela, 19-1-1909
Para saber más acerca de nuestra protagonista
Rosario de Acuña y Villanueva. Una heterodoxa en la España del Concordato (⇑)